El cuarto
Mandamiento: Honrarás a tu padre y a tu madre.
ESCUCHAMOS
LA PALABRA DE DIOS: Efesios
6, 1-3.
Hijos, obedezcan a sus padres como es justo que lo
hagan los creyentes. Honra a tu padre y a tu madre: tal es el primer
mandamiento, que lleva consigo una promesa, a saber: para que seas feliz y
goces de larga vida en la tierra. Y ustedes, padres, no enfurezcan a sus hijos,
sino más bien edúquenlos, corríjanlos y enséñenlos tal como lo haría el Señor.
PREGUNTAS
-¿Qué
deben hacer los creyentes?
-¿Qué se
promete a los que cumplan el cuarto mandamiento?
-¿Qué
significa, que los padres, no enfurezcan a sus hijos?
-¿Quién
es el modelo para que los padres eduquen, corrijan y enseñen a sus hijos?
-¿Alguien
del grupo desea hacer algún comentario acerca de la lectura que oímos?
En su carta a los cristianos de éfeso, San Pablo
dice que es justo que los creyentes obedezcan a sus padres. El que honra a su
padre y a su madre será feliz y tendrá larga vida, lo dice el libro del éxodo
20, 12. Un cristiano que cumple los mandamientos: amar a Dios sobre todas las
cosas y al prójimo como a sí mismo, no va a excluir de su amor a las personas
más próximas a su vida y a su persona. El corazón del hombre es débil y egoísta
por eso es necesario que este mandamiento insista en cómo debemos actuar. La
obediencia a los padres nos libra de muchos fracasos. Unos padres que aman de
verdad a sus hijos desean lo mejor para ellos. Así como ellos nos proporcionan
el alimento que necesitamos para crecer con salud y energía, así mismo, sus
consejos, sus enseñanzas y correcciones nos preparan para ser jóvenes y adultos
equilibrados. A los padres les dice también la Palabra de Dios que no
enfurezcan, es decir pongan de mal humor y airados a sus hijos. El modelo de
todo padre y madre es el Señor. Como Dios nos enseña, corrige y educa así deben
los padres actuar con sus hijos. Si reflexionamos un poco, caeremos en la
cuenta de que somos egoístas, exigentes, incomprensivos y poco obedientes. Nos
preocupamos más de nuestros gustos y pequeños caprichos y no nos damos cuenta
de que papá o mamá pueden estar cansados, que hayan tenido un día difícil, que
sufren por causa de una preocupación, algún dolor o malestar. ¿Cuántas veces
les preguntamos si podemos ayudarles en algo? ¿Cómo actuaría Jesús con sus
padres en Nazaret?